SANTO DOMINGO. – Al menos 93 niños, niñas y adolescentes quedaron huérfanos en 2025 como consecuencia de 59 feminicidios íntimos, cometidos por parejas o exparejas, una realidad que evidencia una deuda urgente del Estado dominicano en materia de protección integral, advirtió este martes la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia, Yanira Fondeur.
Durante una rueda de prensa, Fondeur sostuvo que más allá de las cifras, se trata de graves violaciones a los derechos humanos de mujeres que vivieron largos procesos de violencia antes de ser asesinadas.
“La menor asesinada tenía apenas 15 años y la mayor 82. Los feminicidios se ejecutan cada vez de forma más despiadada, incluyendo violencia vicaria, con el asesinato de hijos e incluso suegras. Medir y cuantificar es necesario para poder prevenir y transformar esta realidad con políticas públicas eficaces”, expresó.
El hogar, el lugar más peligroso
Acompañada de las directivas Mildred Josefina Bergés de Sánchez Noble, Verónica Sanción y Amarilys Durán Salas, Fondeur indicó que 44 de los feminicidios ocurrieron dentro de las viviendas de las víctimas, confirmando que el hogar continúa siendo el espacio más peligroso para las mujeres que deciden separarse de relaciones violentas.
Detalló que 32 de las víctimas tenían menos de 35 años, lo que representa el 54.24 %, cinco eran menores de edad; 53 dominicanas, seis haitianas y una alemana. Las provincias con mayor incidencia fueron Santo Domingo (13 casos), Santiago (8) y San Cristóbal (7), mientras que julio fue el mes con mayor número de hechos violentos.
En cuanto a los métodos utilizados, precisó que los agresores emplearon en igual proporción armas de fuego y armas blancas (21 casos cada una), además de golpes y quemaduras.
Otro dato alarmante es que en 11 feminicidios los agresores eran miembros activos o retirados de la Policía Nacional o de las Fuerzas Armadas, quienes utilizaron armas de reglamento.
“Las evaluaciones psicológicas a estos miembros deben ser periódicas y acompañadas de un mensaje claro: el uniforme no puede servir de autoprotección para ejercer violencia”, subrayó.
Disminución que no resuelve el problema
Fondeur reconoció que las estadísticas reflejan una disminución de un 17 % respecto a los 71 feminicidios registrados en 2024, pero advirtió que esto no debe interpretarse como una solución, ya que se produjeron múltiples intentos de feminicidio que no se consumaron, como los casos de Yoenny Berenice Urbáez Feliz, Melissa de Jesús y Liselot Polanco, lo que evidencia que la violencia machista sigue siendo extrema.
Insistió en que los hijos e hijas de las víctimas viven en condición de desprotección, por lo que deben ser incluidos de manera prioritaria y sin excepción en los programas del Ministerio de la Mujer y el Conani.
Llamado al Estado
La presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia urgió al Estado dominicano a fortalecer las políticas públicas mediante:
La optimización del sistema institucional de registro de feminicidios; la educación en convivencia pacífica desde la infancia; una justicia oportuna, firme y sin impunidad; y la creación de un Protocolo Nacional de Alto Riesgo Feminicida para mujeres en proceso de separación.
Finalmente, recordó que la Fundación Vida Sin Violencia cuenta con 16 años de trabajo en prevención de la violencia intrafamiliar y de género, convencida de que la educación es la herramienta clave para transformar la cultura machista en una cultura de paz.



















































