● El 58% de las pacientes en el mundo son diagnosticadas en estadios avanzados de la enfermedad .
República Dominicana. febrero de 2026- En 2025, unas 16 mil 800 mujeres fallecieron de cáncer de ovario en América Latina y el Caribe, según estimaciones del Observatorio Global de Cáncer . En el caso específico de República Dominicana, la cifra más reciente registra 112 fallecimientos por causa del cáncer de ovario . A pesar de que este no es el cáncer ginecológico más común entre las mujeres, es una neoplasia que presenta una elevada mortalidad en el mundo .
Las proyecciones globales hablan de un incremento del 55% de casos nuevos al 2050, lo que se traduce en importantes desafíos para los sistemas de salud, sobre todo en la mejora de los métodos de detección y tratamiento .
“El Día Mundial contra el Cáncer es una fecha importante en el que hacemos un llamado a la concientización y a la acción ante una enfermedad que generalmente no presenta síntomas específicos temprano, dificultando su detección precoz”, expresa el doctor David Gómez, Gerente médico de Uro-oncología de Adium Centroamérica y el Caribe; y agrega que, a diferencia de otros cánceres, en el de ovario no existe un tamizaje efectivo universal que permita detectar la enfermedad en etapas tempranas. En el mundo, el 58% de las pacientes son diagnosticadas con cáncer de ovarios en estadios avanzados de la enfermedad.
Una distensión o hinchazón abdominal persistente, un dolor abdominal o pélvico continuo, la sensación de saciedad rápida al comer, la pérdida de apetito o urgencia de orinar o frecuencia aumentada son síntomas inespecíficos que puede presentar la paciente. Sin embargo, estos pueden confundirse con trastornos gastrointestinales o ginecológicos benignos .
“Si los síntomas son persistentes durante varios días o van incrementándose en intensidad, es importante realizar una evaluación médica completa. Por otro lado, la presencia de una masa pélvica detectada en un examen clínico o ecografía también orienta hacia la necesidad de descartar patología maligna”, detalla el especialista y subraya que un solo síntoma aislado no es un indicativo fiable de cáncer, por lo que la evaluación debe considerar patrones persistentes o progresivos.
El camino hacia un diagnóstico de cáncer de ovario es complejo. Las pruebas iniciales pueden incluir un examen pélvico, marcadores tumorales para medir la cantidad de proteína CA-125 o una ecografía transvaginal para visualizar masas ováricas . Aun cuando ha habido avances en las técnicas diagnósticas para detectar esta enfermedad, todavía existe un reto importante de diagnosticarlo en etapas tempranas.
Hacia una detección temprana
En los años más recientes ha habido avances en la investigación de pruebas para la detección temprana de cáncer de ovario combinando biomarcadores y estudios de imagen . Igualmente, se han obtenido progresos en el uso de algoritmos que integran múltiples datos (biomarcadores + ecografía) para detectar la enfermedad .
“El reto sigue siendo encontrar una prueba de tamizaje efectiva universal, como, por ejemplo, la prueba de Papanicolau para detectar el cáncer cervicouterino. La detección temprana podría tener un impacto en las tasas de curación de la enfermedad”, reconoce el doctor Gómez.
La Coalición Mundial contra el Cáncer de Ovarios ha hecho énfasis en la importancia de reducir el tiempo de diagnóstico de la enfermedad y en que haya acceso al mejor tratamiento posible para las mujeres; pero también subraya la relevancia de que estas conozcan su historia familiar y que puedan tener toda la información disponible sobre este tipo de cáncer .
A través de un estudio realizado por la Coalición Mundial contra el Cáncer de Ovarios y la Sociedad Internacional del Cáncer Ginecológico se descubrió que solo una de cuatro mujeres había escuchado sobre el cáncer de ovario y tenía algún conocimiento al respecto, antes de haber sido diagnosticada .
Con respecto a la ruta y el tiempo de diagnóstico, la investigación “The Every Woman Study” encontró que el tiempo medio desde que aparecen los síntomas hasta que accede al tratamiento es entre 3 y 11 meses en algunos países.
Estar atentas a los factores de riesgo
Para los especialistas médicos, mientras la ciencia siga avanzando en el descubrimiento de una prueba de detección temprana del cáncer es primordial estar atentos a los factores de riesgo de la enfermedad.
Existen factores hereditarios y genéticos que pueden aumentar el riesgo de cáncer de ovario como: las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, los síndromes genéticos como el de Lynch y otros asociados a genes de reparación del ADN .
Por otro lado, existen factores reproductivos y hormonales que también pueden aumentar el riesgo de este tipo de cáncer como: edad avanzada, menarquia temprana y menopausia tardía, no haber estado embarazada, el uso de terapia hormonal sustitutiva postmenopáusica o tener endometriosis .
Avances en las terapias
La medicina ha tenido valiosos avances en las terapias dirigidas a pacientes de cáncer de ovario. A los tratamientos estándar como la cirugía y la quimioterapia, se le han sumado las terapias dirigidas y la inmunoterapia.
“Hemos visto cómo el uso de inhibidores de PARP ha revolucionado el tratamiento, especialmente en pacientes con mutaciones BRCA e inestabilidad de emparejamiento de ADN. La introducción de terapias dirigidas ha mejorado la supervivencia en subgrupos específicos, y las estrategias de mantenimiento, luego de la quimioterapia, pueden reducir recurrencias y mejorar la supervivencia ”, explica el doctor Gómez.
La expectativa de vida de pacientes con cáncer de ovarios se ha elevado debido a la combinación de cirugía óptima y terapias modernas. Continuar reduciendo aún más el impacto de la enfermedad en las pacientes, dependerá del desarrollo de estrategias de detección temprana y de tratamientos personalizados.
Un propósito que va acorde con la campaña del Día Mundial contra el Cáncer “Unidos por lo único”, y en la que se hace énfasis en una atención oncológica integrada. Es decir, en la que se garantice que los servicios de detección, diagnóstico, tratamiento, cuidados de apoyo y paliativos, y seguimiento, estén coordinados y conectados para que las personas reciban una atención fluida, continua y centrada en ellas .



















































