Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una iniciativa establecida en 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), para aumentar la conciencia y reducir el estigma relacionado con este problema de salud pública.
La campaña de 2026 mantiene como tema global “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, correspondiente al período 2024-2026. La iniciativa busca sustituir el silencio y el estigma por conversaciones abiertas, comprensión y apoyo hacia las personas que atraviesan situaciones de crisis.
La OMS estima que más de 720,000 personas mueren por suicidio cada año en el mundo. Los datos más recientes de la organización señalan además que esta fue la tercera causa de muerte entre personas de 15 a 29 años a nivel mundial en 2021.
El organismo internacional también estima que por cada persona que muere por suicidio hay más de 20 que realizan un intento, aunque esa proporción puede variar considerablemente entre países, regiones, edades y otros factores.
La prevención del suicidio requiere prestar atención a múltiples factores. La OMS señala entre los factores de riesgo las pérdidas, la soledad, los conflictos en las relaciones, los problemas económicos, el dolor y las enfermedades crónicas, la violencia, el abuso y las situaciones de conflicto o emergencia.
La IASP recomienda mantener conversaciones abiertas y empáticas con las personas que puedan estar atravesando dificultades. La organización sostiene que preguntar directamente a alguien si tiene pensamientos suicidas no aumenta el riesgo y que escuchar sin juzgar y facilitar el acceso a ayuda puede reducir la angustia.
La OMS también advierte que el estigma relacionado con el suicidio y las condiciones de salud mental puede convertirse en una barrera para que las personas busquen asistencia cuando la necesitan.
Entre las intervenciones recomendadas por la OMS se encuentran facilitar apoyo emocional oportuno y limitar el acceso a medios altamente letales, además de fortalecer las estrategias de prevención y los servicios de atención.
La conmemoración de este año marca el tercero y último bajo el tema “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”. La IASP plantea que gobiernos, instituciones, comunidades e individuos pueden contribuir mediante políticas públicas, acceso a la atención y conversaciones que reduzcan las barreras para solicitar ayuda.














































