Más de 1,596.007 afiliados ingresarán a la edad de retiro al 2033, de los cuales solo el 30.3% cotiza regularmente y más del 67% apenas recibirán alrededor de la cuarta parte de su último salario.
Con el aporte actual del 8.4% del salario cotizable es imposible garantizar pensiones adecuadas, cada vez más prolongadas y costosas debido a la creciente longevidad. Además, el 0.4% destinado al Fondo de Solidaridad Social (FSS) no asegura una pensión mínima a los afiliados con aportes insuficientes.
El costo de la administración cobrado por las AFP, incluyendo la AFP pública, resulta muy elevado en un mercado financiero incipiente. Además, ha resultado muy lesivo el cambio de una comisión en función de los beneficios obtenidos por las inversiones, a una comisión por la simple administración del fondo acumulado, donde todo el riesgo recae sobre el trabajador.
Por su parte, cientos de miles de afiliados al IDSS fueron traspasados al sistema de capitalización individual, con la condición de otorgarles un bono de reconocimiento por los derechos adquiridos durante su cotización al viejo sistema. Lamentablemente, el Estado no cumplió con esta obligación, mientras existe una alta informalidad e inestabilidad laboral.
La Ley 87-01 estableció un régimen especial de afiliación para los trabajadores autónomos. Estos dominicanos no cuadran en el Régimen Contributivo porque no dependen de un patrón, pero tampoco en el Régimen Subsidiado porque la mayoría tiene capacidad Contributiva. La falta del Régimen Contributivo Subsidiado les impide continuar aportando para su retiro.
Estamos en presencia de constantes cambios socioeconómicos marcados por profundas transformaciones demográficas, laborales y tecnológicas, y por un persistente índice de informalidad laboral. Estos factores afectan a más de la mitad de los trabajadores, limitando la capacidad de protección social universal del SDSS.
El Censo proyecta una esperanza de vida de las mujeres de 79.7 años para el 2040 y de 80.8 años para el 2050, lo que encarecerá notablemente el costo del envejecimiento. En los 30 años entre el 2003 y el 2033, la esperanza de vida será 7.5 años mayor, sin haber aumentado las cotizaciones para el retiro.
A pesar de que el rápido crecimiento del patrimonio de los trabajadores ya acumula 1.3 billones de pesos y representa el 18% del PIB, el mismo no será suficiente para garantizar una pensión digna y sostenible para más de cinco millones de trabajadores entre activos y cotizantes.















































