El biólogo molecular Venki Ramakrishnan, galardonado con el Premio Nobel, analiza en su obra Why We Die la eterna aspiración humana de vivir más tiempo y los límites reales de la ciencia para lograrlo. A partir de estudios clásicos y modernos, examina qué sabemos sobre el envejecimiento y cómo estos avances han duplicado nuestra esperanza de vida en siglo y medio. El autor plantea dudas sobre la viabilidad de una vida extremadamente prolongada. También invita a reflexionar sobre los costes éticos y sociales de intentar desafiar a la muerte. Su enfoque combina biología, evolución y filosofía.
Ramakrishnan explica que el envejecimiento empieza incluso antes del nacimiento, cuando el daño químico se acumula en las células. Aunque el cuerpo cuenta con sistemas para repararlos, estos mecanismos pierden eficacia con el paso del tiempo. El científico compara el organismo con una ciudad compleja que funciona mientras sus estructuras internas se mantienen en equilibrio. Además, recuerda que la genética solo influye parcialmente en cuánto vivimos, según han demostrado estudios con gemelos. Para él, la evolución ha fijado un techo natural cercano a los 120 años.
El investigador analiza las líneas de trabajo que buscan retroceder el reloj biológico, como la reprogramación celular experimentada en animales. Aunque en ratones se han observado mejoras en pelaje, tejidos y marcadores de salud, insiste en que su uso en humanos está aún muy lejos. También advierte de que estos avances podrían ampliar las desigualdades, ya que solo quienes dispongan de más recursos accederían primero a ellos. La brecha afectaría tanto a países como a individuos. Por ello, Ramakrishnan pide mesura y reflexión sobre las consecuencias sociales.
A pesar de todo, el Nobel subraya que las recomendaciones más eficaces para vivir más siguen siendo sencillas y universales. Su mensaje es claro: “No seas glotón. Haz ejercicio. Evita el estrés. Duerma lo suficiente”. Mantener una alimentación moderada, practicar actividad física de forma regular y descansar adecuadamente favorecen la reparación celular y el equilibrio metabólico. Conocer la biología del envejecimiento ayuda, según él, a reforzar estos hábitos básicos. Aunque duda de que alcancemos la inmortalidad, sí cree posible aspirar a una vida larga y con buena salud.














































